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Historia oral y museos Lic. Liora
Duchossoy El valor de las entrevistas a sobrevivientes, y una aproximación a las dificultades que presenta.
En los últimos años, la historia oral emergió como un poderoso medio para registrar y preservar la memoria y las experiencias de vida vivida de personas que, de otro modo, se hubieran perdido.[...] La entrevista con un sobreviviente es una de las más difíciles de realizar. Pedir que narre su historia, que describa la visión de la destrucción humana de la que fue testigo, volver a vivir la muerte de su familia y amigos; describir la historia de su propia sobrevivencia es una de las peticiones más difíciles que una persona puede hacer a otra. Plantea, también, problemas éticos particulares y generales. Desde la perspectiva del pensamiento judío,
leemos en la Torah, (Deuteronomio XXV:17) “Recuerda de lo que Amalek
hizo contigo en el camino cuando salisteis de Egipto...” “...hablo por todos los que fueron acallados, veo el sol con los ojos de los que no están y es una obligación, es mi lucha por el nunca más. Me siento en deuda por la vida, porque pude sobrevivir y me hace daño pero debo hacerlo por aquellos que no pueden hablar...” (H W). “…no hablo yo, son aquellos que no están
los que hablan por mi boca, los que miran por mis ojos. Ellos están
en mi dolor, en mis alegrías, en mis lágrimas y sonrisas
y que aparte de sus cuerpos, viven en mí aún sin conocerlos
y los siento bien míos...” (R.S.M). “... los que quedamos vivos por algo será
y debemos dar testimonio para que no crean que todo fue una invención.
Hago un esfuerzo al contarlo y defiendo una causa y somos tan pocos A partir de los años sesenta y setenta, algunos sobrevivientes comenzaron a narrar sus experiencias. Al terminar la conflagración mundial, al narrar lo que les había acontecido recibían respuestas como estas: “Ya pasó, olvídalo. Ahora es otro momento” o bien no eran escuchados o creidos. Nadie quería escuchar y tampoco se creía lo que habían hecho los nazi; entonces callaron y poco a poco comenzaron a hablar, otros hace poco tiempo que empezaron a contar lo que les ocurrió como es el caso de una de las sobrevivientes que recién el año pasado, cuando la exposición de Ana Frank, en nuestro Museo, sintió la “necesidad de contar” y otros, quizá, nunca lo narrarán. De ahí la importancia de trabajar también con la segunda y tercera generación. Estos testimonios son historias y recuerdos de vivientes sobre su pasado, sometidas a todas las vaguedades y debilidades de la memoria humana. Ellos hablan como si su memoria pudiera dar nacimiento a esos hechos, respiran en la vida los acontecimientos que experimentaron. Nos permiten imaginar cómo debieron sentir en términos humanos y nos permiten compartir sus rememoraciones. Y esta historia oral, produce cambios en la forma de contemplar el pasado, poniendo énfasis en el proceso existencial.[...] La entrevista es una exploración de las profundidades de la memoria. Ni el entrevistador ni el entrevistado pueden estar seguros de lo que allí encontrarán, nadie sabe lo que saldrá de esas profundidades. Ellas permiten vislumbrar acontecimientos dentro de la historia de la Shoah que no se obtienen de los documentos escritos. Los documentos textuales son esenciales para el estudio de la Shoah, un testimonio individual suplementa o complementa al documento escrito, proveyendo una mirada detallada y personal sobre el acontecimiento que puede estar insuficientemente o no representado en los trabajos escritos. Voy a darles un ejemplo, en la literatura sobre la Shoah se nos habla siempre de las cartillas de racionamiento y no se nos dice nada más. Estaba entrevistando a una sobreviviente y en la narración dice “mis amigos estaban muy impacientes esperando que retirase mi ración de alimentos ...” (P.C) y yo pregunté ¿por qué estaban tan impacientes? Y me responde “porque tenía una G3” y le pedí que me explicase que era una G3 y contestó” la cartilla de racionamiento para los menores de 21 años que tenían derecho a recibir una tableta de chocolate o un frasco de dulce”. De este modo, al menos para Francia, complementa la literatura escrita y el investigador podrá ahondar, si le interesa, el tema y descubrir qué otro tipo de cartillas existían, vale decir que un dato puede transformarse en tema. El proceso de la entrevista es un arte más que una ciencia y, por ende, las estrategias para tener éxito son variadas. Se permite al entrevistado contar su historia de vida tal como la recuerda. El entrevistador hace preguntas que estimulen la memoria. También, para aclarar o puntualizar alguna situación especial. Es importante el lenguaje gestual. Guía pero no dirige. Debe establecerse una buena interrelación entre ambos. El entrevistador no debe corregir ni discutir. Debe escuchar y ayudar a colocar la experiencia en un contexto histórico. Debe respetar -sin querer llenar- los silencios del entrevistado para permitirle desarrollar su propio diálogo interior. El entrevistador necesita discernir sus propios miedos. A veces queremos protegernos de lo que dice el entrevistado. Debemos respetar los límites del entrevistado pero no podemos permitir que nuestras propias limitaciones restrinjan lo que el entrevistado nos pueda contar. Es un viaje que realizamos juntos. Tenemos que hacer “como si” estuvieramos allí pero somos espectadores. Debemos equilibrar la escucha empática con la escucha cuidadosa y crítica.[...] Los testimonios forman parte de la Historia Oral y ésta constituye una poderosa estrategia para la educación. Los testimonios, a su vez, producen un fuerte impacto en los oyentes y permiten recordar y transmitir. Hablan a la inteligencia emocional y, a los jóvenes les permite sentir “empatía” con la narración de cada uno de los sobrevivientes. Pueden identificarse con gente como ellos, gente común. A través de los testimonios pueden examinar los valores éticos y el comportamiento humano. Pueden preguntarse sobre la justicia, la identidad, la presión de los pares, el conformismo, la indiferencia, la obediencia, problemas todos que los jóvenes deben enfrentar en su vida diaria.[...] Deseo finalizar con una frase de Goethe: “heredarás de tus padres pero la herencia no será tuya hasta que no la conquistes”. La memoria está y a nosotros nos toca trabajar para recuperarla y de ese modo transmitirla a las generaciones venideras. *Extractado de la ponencia presentada
en el V Encuentro de Historia Oral “Investigación, Metodología
y Prácticas” organizado por el Instituto Histórico
de la Ciudad de Buenos Aires.
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