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Los vecinos de Jedwabne Hanka Grzmot Cómo judíos del pueblo Jedwabne fueron asesinados por sus vecinos polacos, según el historiador Jan Tomas Gross. La historia de Jedwabne y el terrible crimen que cometieron los polacos contra los judíos, me conmovió profundamente. Casi toda mi familia fue devorada por el Holocausto y creo que el mundo debe conocer la verdad de lo padecido por el pueblo judío, en esa época trágica de la historia
En el libro Vecinos que fue escrito por el historiador Jan Tomas Gross, de la Universidad de New York, se revela la verdadera historia.. Hace 60 años, el 10 de julio de 1941, 1683 judíos del pueblo Jedwabne fueron asesinados por sus vecinos polacos del modo más cruel, tal como lo documenta el historiador Gross, con escalofriantes detalles. Las pobres víctimas fueron arrastradas a la plaza y empujadas a un granero, donde fueron quemados vivos. Los ancianos y niños que no podían trasladarse por sus propios medios, fueron llevados y arrojados sobre las brasas ardientes. Este terrible crimen tuvo efectivamente lugar y tiene un enorme peso sobre la conciencia colectiva de este pueblo. El cardenal de la iglesia polaca y el presidente han pedido perdón públicamente, pero los que realmente tienen que perdonar, ya no están entre nosotros, sus cenizas se encuentran desparramadas en las colinas de Polonia. Las bestialidades que cometieron los polacos con sus vecinos judíos son indescriptibles e incomprensibles. Jedwabne era una pequeña aldea con mayoría de población judía que vivía allí desde mucho tiempo atrás. Ya en el año 1770 construyeron la primera sinagoga. Vivían y trabajaban humildemente con sus vecinos con quienes se criaron juntos, y no se comprende su monstruoso comportamiento, que nos invade de tristeza y dolor. El asesinato de la población judía de Jedwabne no fue un hecho único. En todos los países ocupados por las bestias nazis, reinaba la muerte y el terror cometido por los polacos, lituanos, estonios y bielorrusos que controlaban la matanza mientras el mundo no reaccionaba y se mantenía en silencio cómplice e incomprensible. Aún hoy me hago esta pregunta: ¿cuántas vidas se podrían haber salvado si el mundo democrático hubiera levantado su voz y su protesta? El Holocausto fue el mayor colapso moral y ético de todos los tiempos. Todo esto pasó en el siglo XX. Tanto odio no parece posible y es impensable que los humanos fuesen capaces de cometer crímenes tan escalofriantes. Los que estuvimos en Auschwitz conocemos bien la verdad
que el mundo debe también saber. |
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