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18 > Artículo
Dilemas educativos
en la enseñanza de la Shoá
Dr. Yossi Goldstein
Metodologías,
el Holocausto como paradigma del genocidio, como fenómeno histórico,
sus proyecciones actuales y su significado teológico.
La Shoá es una de las
áreas de estudio más nutridas por el enorme desarrollo de
la investigación historiográfica, lo que incrementa el desafío
de adaptar el material histórico a las necesidades de educandos
jóvenes. El interés por el tema aumenta permanentemente
no solo en el seno del pueblo judío sino a nivel mundial como lo
ha demostrado la Conferencia de Estocolmo llevada a cabo en el mes de
Enero de 2000. Según lo establece el historiador israelí
Yehuda Bauer, la Shoá se ha convertido en un paradigma que es comparado
permanentemente con otros fenómenos históricos que aparentan
presentar ciertas similitudes, y es hoy en día un instrumento legítimo,
utilizado también para combatir el racismo y los brotes neo-nazis.
Un ejemplo cabal de ello fue la repercusión del juicio llevado
a cabo en Londres, por iniciativa del historiador neo-nazi David Irving
contra la historiadora judeo-norteamericana Déborah Lipzstadt,
en el cual jugó un papel fundamental la investigación histórica
y el material de archivos.
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La enseñanza de la Shoá presenta
diversos dilemas, principalmente en un plano ideológico, ético
o filosófico. En un plano metodológico y didáctico
existe un consenso generalizado en torno a varios principios centrales,
a saber:
- Se debe comenzar el tratamiento del tema desde edad pre-escolar (si
bien en forma limitada en tiempo y profundidad y focalizándose
en relatos personalizados que abarcan temas cercanos a los niños
como el hambre, la separación familiar, la amistad en tiempos
de guerra, etc.)
- A medida que se avanza en la edad del educando la enseñanza
debe ser más sistemática, no contentándose con
actividades realizadas en el día de recordación oficial
(19 de abril, según el calendario gregoriano, o 27 del mes de
Nisán de acuerdo al calendario hebreo).
- Recién en los grados superiores de primaria o escuela media
se debe comenzar a impartir una estructura cronológica y una
explicación histórica de los sucesos que llevaron a la
Shoá. Aun así, el énfasis en estas edades debe
ponerse en el estudio personalizado, generando empatía hacia
niños o jóvenes de la misma edad que fueron víctimas
del nazismo y la Shoá, estudiando fragmentos de diarios personales.
- En escuela secundaria (divisiones altas) el estudio debe estar basado
en una unidad histórica completa, en lo posible que abarque 30
horas de estudio, que incluya fuentes primarias y secundarias, films
documentales, caricaturas, y todo material que pueda brindar una visión
amplia e interesante. No se debe obviar el debate en torno a temas con
proyección actual, la clave del éxito en estas edades
es el grado de relevancia que tiene el debate para el adolescente.
- En general, el estudio debe ser inter-disciplinario, incluyendo áreas
diversas (como el arte, el cine, la educación no-formal, la literatura,
la psicología social, la sociología, la demografía
etc.), para despertar un mayor interés y motivación.
- Hoy en día un recurso didáctico imprescindible es internet,
es importante por ejemplo ingresar a los sitios de Yad
Vashem (www.yad-vashem.org.il) o del museo del kibutz Lojamei
Haghettaot (www.gfh.org.il), en los cuales se puede realizar visitas
virtuales y seleccionar importantes materiales. El Museo
Federal de Washington (www.ushmm.org) ofrece también una
importante selección de recursos didácticos y programas
de ayuda al educador . La autopista informática sirve también
para reseñar y analizar sitios neo-nazis y evaluar el peligro
de esta tendencia en expansión permanente.
- No es recomendable utilizar films documentales con escenas morbosas,
que despiertan animosidad y solo aportan un enfoque ritual de la Shoá.
La principal meta no debe ser enseñar la muerte sino rescatar
los valores de vida, como ser la solidaridad, la resistencia espiritual
y no solo la armada, los dilemas del liderazgo y modelos de liderazgo
judío, etc.
- Es común invitar al menos a un sobreviviente de la Shoá
para facilitar un contacto directo a través de un testimonio
personal. No obstante, no todos los sobrevivientes están preparados
psicológicamente o capacitados para enfrentar una sala de estudios
o una clase de escuela. Es importante guiar al sobreviviente, aclarar
conjuntamente las metas del encuentro-testimonio y anticipar posibles
tensiones que pueden surgir por causas ajenas al programa de estudio.
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El principal dilema educativo hoy en día se
refiere a aspectos ideológicos: a la percepción de
la Shoá como fenómeno histórico, sus proyecciones
actuales y su significado teológico. Reseñaremos brevemente
estos tres ejes:
- El significado histórico:
Diferentes enfoques de la Shoá han impactado en el campo educativo.
En el pasado la principal discusión giraba en torno a la posibilidad
de elevar explicaciones históricas cabales a este fenómeno
tan particular. Durante muchos años primó el enfoque místico,
sintetizado por el testimonio del escritor sobreviviente de Auschwitz
en el juicio a Eichmann en Jerusalem en el año 1961, en el cual
K. Zetnick (Iejiel Dinur) argumentó que Auschwitz era otro planeta,
y quien no haya estado allí no puede entender su verdadero significado.
Este enfoque traía consecuencias educativas nefastas, ya que
no permitía más que una visión ritual y misteriosa
del Holocausto, acompañada por una demonización de Hitler
(encarnación del diablo y supuestamente el responsable exclusivo
de todos los males), y la presentación del nazismo como un desvío
en el curso normal de la historia alemana. Historiadores israelíes
como Saúl Friedlander, establecieron en la década del
70 que la Shoá no tiene parangón y es imposible compararla
con cualquier otro fenómeno histórico.
Tal percepción es inadmisible desde el punto de vista educativo-pedagógico,
no es casual pues que hasta la década del 80 el tema no era estudiado
sistemáticamente, ni en Israel ni en el mundo en general, o que
era encarado solamente desde el dilema del Heroísmo enfrentado
a la supuesta pasividad de las masas judías. La Shoá tenía
solo un mensaje educativo: resaltar el rol de la minoría de jóvenes
que se levantaron en armas, y avergonzarnos por la marcha pasiva de
la mayoría que fue como rebaño al matadero.
Ante tal visión, solo los sobrevivientes que combatieron en grupos
armados clandestinos podían rescatar fuerzas para brindar su
testimonio, la amplia mayoría de los sobrevivientes se callaba.
La única compensación fue la creación del Estado
de Israel, y la única respuesta el Sionismo o la centralidad
de Israel para el pueblo judío, como fuente de orgullo y defensa
de la existencia nacional. Con el correr de los años y los aportes
de la investigación histórica hemos descubierto la complejidad
del tema, y somos más cuidadosos en la emisión de juicios
valorativos, respetando más a cada uno de los sobrevivientes.
Hoy en día el concepto de la pasividad judía es rechazado,
y la resistencia armada es estudiada en el contexto de las diversas
reacciones judías contra la opresión nazi, incluyendo
la resistencia espiritual. Paralelamente en las últimas dos décadas
se han desarrollado unidades de estudio de la Shoá en todo el
mundo, y existe una aceptación generalizada de la importancia
del tema no solo en el seno del pueblo judío.
-
Universalismo versus particularismo:
Es un dilema directamente derivado del anterior y se refiere fundamentalmente
a las proyecciones actuales del estudio de la Shoá. Años
atrás existía una dicotomía entre la visión
particular de la Shoá desde la óptica judía cuyo
argumento establece la especificidad de la tragedia judía y
la imposibilidad de compararla con otros genocidios-, acentuada también
por los principales historiadores israelíes, y la visión
universal que apuntaba a deducir lecciones morales y políticas
del Holocausto para combatir el racismo, el neo-nazismo o la xenofobia
en general y para fomentar el respeto a los derechos humanos. Hoy
en día hay un mayor acercamiento entre ambos enfoques, sintetizado
por el análisis de Yehuda Bauer (ver la teoría del paradigma
antes mencionada), quien si bien acentúa la especifidad de
la tragedia judía establece a la vez la legitimidad de una
comparación con otros genocidios y reconoce que los judíos
no tienen ni el monopolio ni la exclusividad en el sufrimiento humano
a lo largo de la historia ni en la persecusión nazi. Bauer
acentúa no obstante que la Shoá es el paradigma más
extremo de genocidio y que ningún otro fenómeno semejante
se aproxima a sus dimensiones y significado, por varias razones:
La ideología nazi antisemita acentuaba elementos biológicos
hereditarios (hasta 4 generaciones atrás, ver leyes de Nüremberg
del año 1935), y todo judío estaba condenado de acuerdo
al plan de solución final al exterminio, sin excepción.
La intención nazi era global, universal, perseguir a
todo judío donde quiera que esté, no solamente en Europa.
No existió ningún motivo o causa histórica
lógica para la obsesión de exterminio, como ser conflictos
territoriales, económicos o políticos.
El odio antisemita es milenario, y en la época moderna
adoptó ribetes de ideología asesina que fue inculcada
doctrinariamente a todo el pueblo alemán y sus pueblos aliados.
No cabe duda que el antisemitismo ocupó un rol central en la
ideología nazi, que condujo al desarrollo de un plan de exterminio
total.
Los nazis no solo desarrollaron métodos sistemáticos
de exterminio casi sin parangón (cámaras de gas y hornos
crematorios, marchas de muerte, etc.) sino que primero se destacaron
en el arte de la humillación y degradación
del judío.
En resumidas cuentas ambos enfoques no son contradictorios y responden
a diferentes necesidades, no cabe duda de que un requisito para el
estudio de la Shoá en el mundo es la acentuación de
sus aspectos o proyecciones universales, mientra que es lógica
la necesidad del pueblo judío de enfatizar los aspectos judíos
particulares de la Shoá.
- El significado teológico:
Por último analizaremos un aspecto que cobró resonancia
recientemente por las declaraciones del líder espiritual del
partido Shas en Israel (Sefaradí ultra-ortodoxo), el Rab. Ovadia
Iosef. Este dilema fue muy debatido durante años, pero nunca
llegó a un plano de consciencia pública universal como
hoy en día, en parte también por la difusión que
le dió Elie Wiesel, quizás el sobreviviente de la Shoá
más famoso y conocido en todo el mundo. Más allá
del debate en torno a la teoría del pecado-castigo, el dilema
central es la pregunta, que todo educando se tienta a formular: ¿dónde
estuvo Dios, y porqué no protegió a su pueblo elegido?
Una muy vasta literatura filosófica fue publicada en el pasado
encarando esta pregunta, en especial por pensadores judíos, pero
la tendencia general era ignorarla, borrarla de la agenda o del programa
de estudios. El mundo ortodoxo dio dos grandes respuestas a este dilema,
la del D's escondido que no se hace responsable por los actos humanos
aunque sean atroces, que ya no incurre en milagros y permite el libre
albedrío hasta sus máximas consecuencias, y la del Jurbán
(destrucción como parte de un castigo divino), es decir la que
establece que la historia judía es una cadena de pecados y castigos
algunos de capital envergadura como ser la destrucción
de ambos templos, la dispersión y la Shoá, guiada
por la providencia divina hasta la llegada del mesías y el retorno
masivo legítimo a Sión, la tierra de Israel.
La actual discusión en torno al significado teológico
de la Shoá es a su vez un debate político e ideológico
entre diversas corrientes dentro del Judaísmo y una continuación
de la vieja polémica desatada por el sionismo hacia fines del
siglo XIX. En gran medida es una de las formas de reinstalar el debate
acerca de las diversas formas de encarar la modernidad en el Judaísmo,
y en el contexto de la posmodernidad no es casual que haya reacciones
que pueden ser interpretadas como fundamentalistas por una amplia mayoría
de los judíos.
Pero a nivel humano, en un plano individual, no cabe duda que Elie Wiesel
fue el pensador que mejor encaró el dilema teológico.
Durante años negó su signficado teológico, acentuando
el enojo por la pérdida de familiares y millones de víctimas
inocentes. En sus memorias, recientemente publicadas, y en muchas notas
periodísticas publicadas en todo el mundo aparece la reconciliación
con D´s, el reencuentro espiritual, el redescubrimiento del D´s
oculto y misericordioso.
Desde el punto de vista educativo, para judíos no ortodoxos u
ortodoxos modernos, y más aun para el mundo no-judío,
la visión de la Shoá como un castigo divino es inaceptable,
vista como un argumento inmoral. Si la meta es enseñar la Shoá
para comprender dilemas del pasado y analizar sus proyecciones actuales,
la explicación teológica debe ceder ante la explicación
histórica y sociológica, quedando solamente como un dilema
moral filosófico al cual tan solo se puede brindar respuestas
personales..
Dr. Y. Goldstein. Educador; organizador
responsable de proyectos educativos en Israel.
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