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La importancia del Museo de la Shoá Prof. Sara Bloomfield No sólo memoria, también educación y concientización, y cómo se lleva a cabo este objetivo. El impacto del museo y los motivos de su repercusión fuera de la comunidad judía, y cómo las lecciones del Holocausto todavía no han sido aprendidas.
La idea del Museo de Washington comenzó allá atrás, en el año 1978, cuando el entonces Presidente Carter nombró un Comité para que estudiase la posibilidad y la factibilidad de un Memorial Norteamericano que recordase el Holocausto. Esta Comisión tenía como Presidente a un sobreviviente, Elie Wiesel, que después fue Premio Nobel. La Comisión pasó estudiando durante un año este concepto y regresó con su informe diciendo que un Memorial no era suficiente, porque no era tan sólo recordar el pasado, teníamos que recordar las lecciones del pasado, y por lo tanto tenía que tener también una dimensión educativa. Elie Wiesel también dijo que un Memorial que no tuviese en cuenta el futuro violaría la memoria del pasado, y ello llevó a que el Museo tuviera como objetivo la concientización. Tenemos tres misiones hoy en día: educación, memoria y concientización. El objetivo educativo lo llevamos a cabo a lo largo de distintas muestras, enseñando y capacitando a docentes con publicaciones, becas; los recuerdos los conservamos a través de la memoria que mantenemos viva en el Museo, también a través de un acto anual que se lleva a cabo en el edificio del Capitolio de los Estados Unidos como Día de la Memoria, y en esa recordación participan los Gobernadores de los 50 Estados norteamericanos. La misión de la concientización se realiza a cabo a través de un compromiso de concientización. Existe un Comité que se encuentra trabajando para alertar a la población con respecto a los actos de genocidio que se cometen hoy en día. Pero la forma más importante de recordar el pasado es asegurarse de que las lecciones ya han sido aprendidas para el futuro. Entonces la institución es tanto un Museo como un Memorial y una voz moral. Quisiera hablar un poco acerca de la importancia del Museo en la comunidad. Mucha gente pensó que un Museo de tal naturaleza no sería muy popular y que solamente le hablaría a los judíos acerca de su propia historia. Pero estaban muy equivocados; antes de abrir el Museo pensábamos que tal vez tendríamos 500.000 visitantes por año. En nuestro primer año tuvimos más de 2.000.000 de visitantes y hemos mantenido ese volumen de visitas cada año desde nuestra apertura; en menos de 7 años, 13.500.00 personas han visitado nuestro Museo, y la gran mayoría no son judíos. En el primer año alrededor de un 65% de los visitantes al Museo no eran judíos, en la actualidad el 80% de los visitantes no son judíos. Hemos tenido un 12% de visitas de gente que pertenece a las comunidades minoritarias de la población norteamericana. Hemos tenido como visitas a personajes muy importantes a nivel internacional y un sorprendente número de gente que ha visitado el Museo más de una vez. Nosotros pensamos que la gente vendría tan solo una vez, pero que no querrían tener una segunda inmersión en un hecho histórico de esta naturaleza. Nuevamente nos habíamos equivocado.( ) El Museo realmente lo que trata es de enseñar a la gente joven y de cómo influenciar el futuro. Una de las estadísticas más reconfortantes es que más de 4.000.000 de niños han visitado el Museo. Quiero hablarles de tres Programas que tenemos que son bastantes únicos. El primero es un programa con los colegios que forman parte de la Capital, de la red de colegios de Washington. Principalmente tratan con la gente negra y con los latinos, gente de bajos recursos económicos. Estos son colegios con presupuesto tan bajo que no pueden ni reparar sus propios edificios ni comprar libros de texto, y cuando nos acercamos a ellos para decirles que queríamos desarrollar un extenso programa educativo preguntaron: ¿Y esto qué tiene que ver con nosotros?. Las maestras dijeron: Estos niños que ni siquiera saben su historia. ¿Por qué deben aprender vuestra historia?. Les dijimos: ¿Por qué no llevamos tan sólo un grupo de alumnos de nivel secundario a nuestro Museo? Hacemos que recorran las muestras y veamos qué tienen ellos que decir. Lo notable fue que estos estudiantes jóvenes de sectores minoritarios de los Estados Unidos, entendieron inmediatamente y mucho más velozmente que sus maestras que las lecciones del Holocausto tenían algo que decirles a ellos también. ( ) Otro Programa que desarrollamos es con la Academia del Liceo Naval de Estados Unidos, de la ciudad de Annapolis. Acá es donde se entrena a los principales oficiales de la Marina de los Estados Unidos. Tenemos un Programa por el cual los alumnos de 1er año, en la primera semana de estudios, durante todo un día visitan nuestro Museo.
Yo me dije a mí misma: Esta gente acaba de anotarse para llevar, ante todo, una vida durante la cual van a obedecer órdenes. ¿Qué tiene que decirles el Secretario de la Marina en el Museo del Holocausto?. Pero él me sorprendió, les dijo que como oficiales de la Marina se estaban entrenando para ser líderes morales y a diferencia de la gente que tuvo cargos de responsabilidad durante el Holocausto, ellos estaban siendo entrenados para tener una idea de conciencia moral interior, y que si alguna vez como oficiales de la Marina llegaban a un puesto de mando, tendrían que apelar a su conciencia moral; y si entonces tuvieran alguna duda que volviesen a recordar aquella visita al Museo de Holocausto antes de tomar una decisión acerca de cómo actuar. Este es un enorme tributo al poder comunicativo/educativo de una institución como la nuestra. El tercer Programa empezó de un modo bastante accidental. Washington, como la mayoría de las grandes ciudades ha tenido muchos problemas con su Departamento de Policía. Hace como un año que tenemos un nuevo Comisario General, y unos meses después de asumir sus funciones quiso ir a ver el Museo; nosotros pensamos que era otra visita de rutina de una persona ocupando un puesto importante, pero al momento que vio la muestra, él se dio cuenta instantáneamente de que el Museo tenía algo fuerte, importante que decirles a los oficiales de la fuerza, acerca del rol de la policía y del cumplimiento de las leyes en una sociedad. El Comisario General no estaba seguro si esto era una impresión personal que solamente le atañía a él, así que invitó a 50 oficiales de rango superior para que junto con él visitasen el Museo y lo viesen por sí mismos; y éstos reaccionaron de la misma manera. Hoy en día todo nuevo oficial de policía que se entrena para ser tal en la ciudad de Washington debe pasar como parte de su entrenamiento obligatorio todo un día educativo dentro del Museo. Viendo la repercusión que tenía el Museo con tanta gente de distintos estratos sociales encargamos una investigación de opinión, para que investigasen la posición que el pueblo norteamericano tenía frente al Holocausto y con respecto al Museo del Holocausto. Ahí una vez más el interés por el tema fue extraordinario: 80% de la población norteamericana encuestada respondió que el Holocausto era importante o extremadamente importante para aprender las lecciones de la Historia. Ubicaron al Holocausto como un evento que superaba en importancia a muchos eventos propios de la Historia norteamericana. ( ) ¿Por qué hay todo este interés en una nación como los Estados Unidos? Tenemos una muy pequeña población judía. ¿Por qué crea tanto impacto este Museo y esta historia que cuenta lo que le pasó a otra gente, en otro continente, en otro tiempo? Creo que hay varias respuestas para este interrogante. Creo que por un lado, esta historia tiene que ver con lo que le hicieron los alemanes y sus colaboradores a los judíos, pero básicamente esto habla acerca de la esencia de la naturaleza humana. Porque el Holocausto muestra los puntos extremos del comportamiento humano: desde el extremo de la maldad absoluta de los perpretadores hasta la increíble bondad y heroísmo de los que rescataron, y tantos tonos de grises de un extremo al otro. Yo creo que el Museo les dice a los que lo visitan: ¡Conócete a ti mismo!. Esencialmente es un Museo acerca de la responsabilidad, y en algún punto lo más importante de la muestra son aquellos que son testigos. Los que miran. Porque el Holocausto sucedió no solamente porque había gente malvada, sino porque la conciencia y la bondad no tuvieron peso, no fueron los que prevalecieron. Ahora es muy difícil hacer una muestra sobre lo que no sucedió, no podemos hacer una muestra acerca de los testigos, la gente que miró lo que ocurría sin hacer nada, remarcamos lo peligrosa que puede ser la indiferencia, dando un gran énfasis a la importancia del rescate. Pese a que fueron muy pocas las personas que efectivamente llevaron a cabo rescates, el tema es que, enfrentados con este mal tan monstruoso, tan grande, alguna gente fue capaz de llevar esto a cabo, y eso es un desafío grande para nuestras vidas hoy en día cuando nos encontramos con males, aunque no sean tan grandes como los del nazismo.
El segundo motivo por el cual creo que el Museo ha tenido tanta repercusión es que el Holocausto no es tan solo historia pasada o historia reciente, sigue desarrollándose, siguen siendo identificados criminales de guerra y llevados a juicio; como saben en los últimos años ha habido un cambio de enfoque de los asesinatos a los robos, con gran enfoque sobre el rol de la banca suiza y las compañías de seguros, y todos los bienes. Esto ha traído todo un nuevo enfoque, una nueva dimensión para entender el problema del Holocausto, un enfoque económico. Pero también ha mostrado la complicidad de las así llamadas naciones neutrales. Países como Suiza, Suecia y la República Argentina están examinando cómo sus relaciones financieras con el régimen nazi también fueron complacientes con esta tragedia. Otro evento importante fue el derrumbe de la Unión Soviética, porque esto les permitió ahora a los sobrevivientes que vivían en Europa Oriental, que habían sobrevivido al nazismo tan sólo para ser condenados por el comunismo, cobrar compensaciones por primera vez en sus vidas. Los archivos en Europa Oriental se empezaron a abrir por primera vez, habían estado cerrado a los investigadores por años, o tan solo usados para apoyar los motivos y los intereses de la propaganda comunista. Después hubo un evento como la reunión cumbre que se llevó a cabo en enero en Estocolmo, donde 44 Jefes de Estado del mundo, no organizaciones solamente sino Gobiernos, reafirmaron un compromiso político concreto con respecto a educación e investigación de temas relacionados con el Holocausto. Esto también es parte de la Historia del Holocausto, y desde mi punto de vista si uno se fija en los acontecimientos, desde el fin de la guerra pueden ver cómo la humanidad ha intentado una y otra vez tratar este tema, que es esencialmente una historia del fracaso de la Humanidad. Yo llamo a esto la obsesión, la locura del milenio. Cuando miramos hacia atrás, hacia el siglo XX, Auschwitz florece como un símbolo importante de ese siglo, toda la sociedad humana está luchando por su rol, por su responsabilidad moral en tal evento; ésta es una necesidad no solamente para los sobrevivientes, sino para toda la Humanidad en general. Creo que el motivo final para el gran impacto que el Museo ha tenido dentro de los Estados Unidos, es que la promesa que se hicieron hace 50 años de:¡Nunca más!, ha sido repetidamente demolida. Una y otra y otra vez, habría sido una promesa más adecuada. A claras vistas las lecciones del Holocausto todavía no han sido aprendidas, y aquí nos enganchamos con la misión de concientización del Museo, porque si no actuamos ahora, después va a ser demasiado tarde. También tenemos que recuperar documentación que se encuentra en manos de otras personas. El Holocausto es uno de los crímenes más documentados en la historia de la Humanidad, pero mucho de la papelería sobre la cual se imprimió la documentación de esa época era papel de guerra, un papel muy barato con alto contenido ácido. Los papeles en los que se imprimieron estos documentos así como los objetos de esa época se están deteriorando a gran velocidad, a menos que encaremos un esfuerzo masivo para salvar esta documentación a través de tratamientos de conservación, microfilmación de archivos, donación de objetos a los museos donde puedan ser cuidados y mantenidos, y también produciendo testimonios: historia oral. También estamos en un momento especial de la Historia, está sucediendo ahora, en la actualidad, que muchas naciones del planeta se encuentran interesadas en salvar la tradición, la historia del Holocausto y utilizarla para conseguir un mejor futuro para todos. Debemos capturar este momento. El futuro nos juzgará de acuerdo a como actuemos en este momento y a cómo aprovechemos esta circunstancia histórica, y cuando pienso sobre el futuro del Museo de Washington, me pregunto cómo yo misma seré juzgada dentro de 100 años por la gente que acuda al mismo. Me pregunto si ellos dirán si hicimos lo correcto en el momento debido, por lo tanto debemos juzgarnos a nosotros mismos hoy, teniendo en cuenta cómo ha de juzgarnos la Historia en el futuro. Porque si no hacemos hoy lo que tan sólo se puede hacer el día de hoy, no habrá un futuro para el recordatorio del Holocausto, y seremos con razón duramente juzgados por la Historia. |
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