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La enseñanza
de la Shoá después del Participantes:
"Día de la convivencia en la diversidad cultural", oficializado para las escuelas argentinas en el día del Levantamiento del Ghetto de Varsovia, teniendo en cuenta la trascendencia del Foro y de declaraciones del Papa para nuestro Estado. Sr. David Fleischer
Este siglo se ha iniciado con dos elementos muy significativos que tienen relación directa con el Holocausto o Shoá. Diríamos, de trascendencia e importancia mundial ha sido la visita del Papa a la ciudad de Jerusalem. Sus gestos, sus palabras y sus expresiones que indudablemente profundizan en una innovación específica en la tarea que él como conductor máximo de la Iglesia Católica está orientando El Presidente de la Nación ha profundizado una línea política ya iniciada por parte del gobierno que lo precedió. Y en este aspecto se ha comprometido con todo su gobierno y toda la personalidad que él impone en este compromiso de transmitir las ideas y las historias de la Shoá a nivel nacional. Como consecuencia de estas circunstancias y de esta situación el Presidente de la Nación comprometió a una tarea de divulgación nacional a las nuevas generaciones, a través de una decisión que posteriormente fue ratificada por el Consejo Federal de Educación, integrado por todos los Ministros de Educación de las Provincias, presidido por el Ministro de la Nación, el Lic. Juan Llach. Y ellos han resuelto en primer lugar la inserción del diecinueve de abril como fecha en que se conmemora el heroico levantamiento del ghetto de Varsovia, y los ministros de educación en forma unánime definieron que en este día en todas las escuelas de toda confesión de todo el país deberá recordarse este levantamiento del guetto con una actividad amplia que fue denominada El día de la convivencia en la diversidad cultural . Dr. Norberto Padilla
Quisiera tomar un párrafo del documento de la Comisión del Pontificio Consejo para la Unidad Cristiana y sus Relaciones con el Judaísmo del año noventa y ocho que se llama Nosotros recordamos, una reflexión del Holocausto que habla de la obligación de recordar. Y dice: Uno de los principales dramas de la historia de nuestro siglo es un hecho que nos atañe todavía hoy. Nadie puede permanecer indiferente. No hay futuro sin memoria. Corremos el riesgo de hacer morir de nuevo a las víctimas de las muertes más atroces si no tenemos la pasión de la justicia, y si no nos comprometemos cada uno según sus propias capacidades en hacer que el mal no prevalezca sobre el bien como sucedió con millones de hijos del pueblo judío. La humanidad no puede permitir que esto vuelva a suceder de nuevo Una dimensión muy importante de este hacer memoria es precisamente lo que se refiere a la educación. Ya antes del Foro sobre el Holocausto fue permanente la preocupación para que no solo recordemos lo que sucedió, ya que hoy en día hay una ignorancia histórica enorme Entonces el colegio, la escuela es un lugar privilegiado para enseñar lo que llamamos La educación para la convivencia en la diversidad cultural. Y fíjense esto del Día de la Convivencia ¿cómo surge esta idea? En el Foro de Estocolmo se pensó tomar como día de la evocación de la Shóa el de la liberación de Auschwitz, pero la liberación de Auschwitz fue en el mes de enero, con lo cual en la Argentina es imposible hacer nada que tenga que ver con lo escolar. Y entonces se eligió esta fecha del diecinueve de abril que es el día del Levantamiento del ghetto de Varsovia Yo diría que para la diversidad hay que partir de la propia identidad, tener clara la identidad. Y a partir de esa claridad de la identidad saber que la identidad del otro es enriquecedora Pero nuestro acercamiento es el diálogo. El diálogo implica aceptar al otro, implica ponerse a la par del otro. El diálogo implica toda una pedagogía. Para dialogar tenemos que tener ante todo paciencia. Sin paciencia no hay diálogo Y tenemos que ser muy claros en que nunca lo religioso sea el pretexto para la intolerancia, el desprecio, la persecución. Y saber que es cierto, que en la historia ha habido muchos casos, y hay todavía en los que se invoca lo religioso para justificar la intolerancia y la violencia. Inclusive en el documento que he citado: Nosotros Recordamos en una reflexión sobre el Holocausto dice: hay que hacer también una Teshuvá. Muchos seguramente comprenderán el sentido de arrepentimiento, de penitencia, la Teshuvá. Todos tenemos que hacer Teshuvá también las religiones Dr. Raúl Woscoff
Lo primero del Foro de Estocolmo es que significa un cambio de paradigma, es decir, hay un cambio en un principio fundamental. Desde la singularidad de la Shoá pasamos a la universalización del concepto de la Shoá El primer punto de la Declaración de Estocolmo dice que se universaliza el concepto de la Shoá, y que hay un compromiso moral de los pueblos y político de los Gobiernos. Es decir que no solo los pueblos y las organizaciones no gubernamentales asumen un compromiso frente al recuerdo, la investigación, y la prevención a partir de esto, sino que tiene que ser un compromiso de los Estados La importancia que particularmente le asigno al Foro y a su Declaración, es que la bestia no ha mutado tanto como una publicidad inteligente ha dicho últimamente. Es exactamente igual. Y yo diría que dejemos de hablar de neonazismo y llamemos a las cosas por su nombre. Una amenaza de muerte a alguien por su condición judía es nazismo. Y no le cambiemos, ni le agreguemos ningún prefijo que modifique su contenido o su esencia. Y cuando señalé el caso del político al que me referí, aún en círculos democráticos de nuestro propio país, persiste una equívoca asimilación que cree que el nazismo es nada más que autoritarismo. Y eso también es un problema que hay que resolver. El nazismo es mucho más que eso. Y aún quienes están insospechados de cualquier forma larvada de antisemitismo caen a veces en el error desde la visión democrática de imaginar o suponer que el nazismo es una variante o una forma exactamente idéntica de autoritarismo. Y tampoco es así Que la recordación sea una cuestión de estado, es fundamental. Por muchas razones. Primero porque el nazismo significó la degeneración más perversa de un instrumento creado por el hombre, el Estado, para obtener fines públicos, supuestamente para obtener el bienestar general. Esa deformación máxima significó respecto del pueblo judío, la guerra de un estado contra un pueblo sin estado. Yo como judío digo que no es casualidad entonces que este ámbito sea también auspiciado por la Embajada del Estado de Israel...
No alcanzó ni debe alcanzar nunca con
el compromiso de los individuos que salvan la dignidad humana. Como Wallenberg,
el propio Papa Juan XXIII, el Nuncio Apostólico en Turquía,
y muchos otros. Pero los compromisos tienen que ser de los Estados. En el Foro se reconoce en la declaración el papel fundamental de los sobrevivientes de la Shoá. Ejercen un magisterio vital. Uno de los grandes problemas que enfrentan las jóvenes generaciones resultará pronto la inexistencia de esos testimonios. Para nosotros es fundamental. Y el Foro en la Declaración expresamente lo reconoce. La Declaración por supuesto apunta a la necesidad de que un día en el año sea recordado el día de la Shoá Yo creo que es fundamental reproducir en todos los establecimientos públicos del país los ocho puntos de la Declaración de Estocolmo. Porque vamos a encontrar ahí vertebrados estos aspectos que acabo de señalar: la universalización del concepto de la Shoá, la apertura de los archivos, los compromisos estatales, los compromisos morales de los pueblos, la reivindicación de la gesta heroica y los levantamientos, y el reconocimiento pleno de la importancia de los sobrevivientes en su testimonio concreto y cotidiano Y por último: sin las expresiones de Juan Pablo II en Yad Vashem, personalmente, creo que todo nuestro esfuerzo pedagógico hubiera sido casi absolutamente estéril. Porque sin el reconocimiento y el pedido de perdón realizado en forma concreta sobre el tema, más allá de las diferencias semánticas razonables que de distintos ángulos, tanto en Israel como en la diáspora han surgido, no tengo la más absoluta duda de que sin ese punto era absolutamente imposible, especialmente en países mayoritariamente católicos, un esfuerzo serio para iniciar un nuevo camino en el tema de la Shoá. |
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